Regalisto

El Pata Pata no es un andador: es el auto que reemplazó al cochecito de mi hijo

Yo no le iba a comprar un andador a mi hijo. Tenía una imagen fija en la cabeza y con mi hijo mayor ni lo consideré. Después mi mujer encontró uno al lado de un contenedor de basura, lo trajo a casa, y llevamos un año usándolo casi todos los días. ¿Qué me estaba perdiendo?

Resumen Turbo

¿Desde qué edad se puede usar el andador Pata Pata?

En casa empezó con 1 año y 2 meses, pero en esa época lo subía yo y lo paseaba sosteniéndolo. Lo empezó a manejar solo entre el año y 4 y el año y 6, empujándolo agarrado del respaldo. Hoy tiene 1 año y 9 meses y hace con él lo que quiere.

¿El Pata Pata es lo mismo que un andador de bebé clásico?

No, son dos objetos distintos que comparten el nombre. En el andador clásico el bebé va adentro de una estructura que lo sostiene. En el Pata Pata va sentado arriba de un auto, con los pies apoyados en el piso, empujando con las piernas: es un montable. En vez de sostenerlo, le pide fuerza. En nuestro caso además ya caminaba antes de empezar a usarlo.

¿Para qué sirve realmente?

Para el hueco del que nadie habla: cuando tu hijo ya camina y no quiere saber nada con el cochecito, pero las piernas todavía no le dan para diez cuadras. Vivimos en departamento y ese fue el momento exacto en que reemplazó al changuito.

¿Aguanta el uso?

El nuestro lo encontró mi mujer al lado de un contenedor, ya usado por alguien que no conocemos. Lleva un año más en casa, entre la calle y el departamento, y está listo para un tercer chico.

¿Cuánto tiempo lo va a usar mi hijo?

Poco, y conviene saberlo antes. Al mío, con 1 año y 9 meses, ya le está quedando justo: fueron unos ocho meses de uso propio. Pero el juguete dura mucho más que la etapa, así que se hereda o se regala y sigue andando en otra casa.

Nota completa

Andador Pata Pata Rondi Racing con baulera y barra de empuje
Foto: @sabatie

Cómo apareció en casa

No todo lo de bebé se compra. Se hereda, te lo regalan, y a veces se encuentra.

En mi familia el ciruja tech retro soy yo. Si paso cerca de un contenedor y veo un gabinete o cualquier cosa medio tecnológica me acerco, miroteo, no me importa nada. Esta vez la que vio el autito al lado de un contenedor no fui yo, fue mi mujer. Cuando lo trajo me reí, pero ahora que lo pienso creo que me reí de envidia. Nunca encontré nada útil.

No tenemos idea de cuánto uso tenía antes de llegar. Se nota que lo usaron. Lleva un año en casa y sigue entero.

Marcas de uso en el plástico del andador Pata Pata Rondi
Las marcas del dueño anterior, que no conocemos. Foto: @sabatie

Yo no quería un andador

La palabra "andador" me traía una imagen concreta: el bebé suspendido adentro de una tela, con las piernas colgando, empujándose por toda la casa.

El Pata Pata no es eso, y no es cuestión de opinión: son dos objetos distintos. Acá el chico va sentado arriba de un auto, con los pies apoyados en el piso, empujando con las piernas. Es un montable. Comparte el nombre con el otro y ahí nace toda la confusión, pero funciona al revés: en vez de sostenerlo, le pide fuerza.

Si llegaste hasta acá googleando "andador" con dudas, esa era la aclaración que faltaba. Lo que decidas sobre el otro tipo hablalo con tu pediatra, que para eso está. Yo te cuento lo que pasó en mi casa con este.

Y en mi caso la pregunta ni siquiera llegó a existir, porque cuando el autito entró en juego mi hijo ya caminaba.

El momento exacto en que sirvió

Vivimos en departamento. Salir es salir a la calle, no al patio.

Cuando mi hijo empezó a caminar, empezó a pedirme que lo bajara del changuito. Se bajaba, se ponía al costado y lo empujaba él. Ahí el cochecito dejó de tener sentido y el Rondi ocupó su lugar.

Ese es el hueco real, y es un hueco del que nadie habla. Tu hijo ya camina, entonces el cochecito le queda chico en la cabeza, pero las piernas todavía no le dan para diez cuadras. Entre esas dos cosas hay meses, y algo tenés que hacer.

Desde qué edad lo usó, paso por paso

Al principio no lo podía usar. Tenía 1 año y 2 meses, lo subía yo y lo paseaba sosteniéndolo.

Después le até un cable al volante y lo empecé a llevar tirando, porque la espalda me estaba matando.

Más adelante, entre el año y 4 y el año y 6, descubrió el respaldo. Se agarraba de las barras y empujaba el auto caminando, y caminaba, y caminaba. Al principio no le salía bien, porque para poner derecho ese auto hace falta fuerza en los brazos y siendo bebé no la tenés. Yo lo iba guiando.

Y ahora, con 1 año y 9 meses, es una topadora. Lo maneja como quiere, lo pone en marcha atrás, levanta los pies y enfila. Tiene tanta fuerza en las piernas que cuando yo tiro del cable él quiere más velocidad y empieza a sumarle empuje con las patas. Ahí hay que tener cuidado, porque se vuelve loco.

Cable de teléfono atado al volante del andador Pata Pata
El cable con el que lo llevo. Foto: @sabatie

El cable de teléfono

El cable que le até al volante es un cable de teléfono de los gruesos, de banda ancha, con las fichas y todo. Nunca lo cambié por algo más prolijo.

Vamos por la calle, mi hijo saluda a la gente, la gente lo saluda a él, y después me miran a mí llevándolo del cable de teléfono y se ríen. Con mi mujer nos reímos pensando que ya soy uno de esos viejos que salen a la calle como quieren y no les importa nada.

Cuando el chiquito se cansa y quiere upa, mi hijo mayor ata el autito vacío al costado de la rueda de su bici, en la orqueta, y lo trae de vuelta a casa. No va a toda velocidad, porque si acelera el autito sale volando, pero lo lleva bien. Yo llevo al bebé en brazos y el mayor se lleva los vehículos.

Andador Pata Pata en la vereda, tirado con un cable atado al volante
Así salimos a caminar. Foto: @sabatie

Revisá la baulera antes de salir

El asiento se levanta y abajo tiene una baulera.

Una vez salimos y en algún momento la abrí. Adentro estaba mi celular. No sé cómo ni dónde lo encontró.

Revisá la baulera antes de salir.

Baulera abierta bajo el asiento del andador Pata Pata Rondi
Foto: @sabatie

Adentro de casa también

A esta altura el auto ya no es solo para la calle. Anda por todo el departamento.

Le doy un platito de plástico chico con una manzana adentro, lo apoya ahí, la mamadera va arriba del volante, y arranca. El cargamento va cambiando: el día que saqué la foto llevaba un hielo. Llega a mi pieza, lo estaciona en un rincón, viene y me pide algo. Cuando me levanto para ver qué quiere, se sube, marcha atrás, levanta los pies y se va.

Pata Pata Rondi estacionado con un platito con hielo en el asiento
El cargamento cambia todos los días. Ese día era un hielo. Foto: @sabatie

Lo que cuesta de verdad

Soy bastante racional con la plata y pienso mucho las compras. Así que te digo lo que no te va a decir una ficha de producto: la ventana de uso es corta.

A mi hijo, con 1 año y 9 meses, ya le está quedando justo. Diría chico. Entre que lo empezó a usar solo y hoy pasaron más o menos ocho meses, y le queda poco. Es mi caso, no una regla, pero preferiría que alguien me lo hubiera dicho antes.

Lo que pasa es que el juguete no se gasta a la misma velocidad a la que el chico crece. El nuestro ya venía usado por alguien que no conocemos, aguantó un año más con nosotros y le sobra vida. El día que mi hijo no lo use más lo vamos a regalar en algún grupo de papás y mamás, y otro chico lo va a estrenar por tercera vez.

Ahí está la cuenta real. No lo vas a amortizar en meses de uso, lo vas a amortizar en vueltas a la manzana y en las veces que cambia de casa.

Los chicos crecen rápido y los juguetes dejan de servirles de un día para el otro, pero los momentos no los podés comprar. A mí me van a quedar las fotos y los recuerdos.

Publicado: septiembre 2026 · Texto y fotos: @sabatie